Cómo procesar y liberar emociones

En este artículo conocerás el método para liberar y procesar emociones que uso con mis clientes y que enseño en mis clases y cursos de manifestación.

Este método te ayudará a sanar las emociones dolorosas o incómodas que interfieren con tu bienestar.

Lo que estudiarás aquí es una pequeña introducción de lo que aprenderías en mi curso Introducción a la Manifestación Somática. Al final de esta página encontrarás la liga de inscripción.

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como liberar emociones

Qué significa procesar una emoción

Desde mi perspectiva, procesar una emoción significa darle permiso al cuerpo de sentir y expresar totalmente aquello que siente. Es permitir que una emoción se encienda, se consuma y desaparezca sola.

Este proceso es importante porque las emociones inconclusas del pasado pueden impedirnos vivir plenamente en el presente: cuando la energía de una emoción no es correctamente procesada o “metabolizada” -al ser interrumpida, suprimida o rechazada-, esta puede quedarse atorada en el cuerpo, buscando, para siempre, una forma de salir.

Mi intención con este artículo

En este post quiero compartirte la información básica que necesitas conocer para sanar tus patrones emocionales limitantes y liberar emociones “negativas”. Esto te permitirá regresar a tu presente y sentirte segura habitando tu cuerpo.

Quiero ayudarte a abrir espacios seguros para expresar aquello que en su momento no pudiste expresar, con la finalidad de que tus emociones puedan desvanecerse, con amor y sin forzar.

Cuándo usar mi método (Disclaimer)

En general, pero especialmente si presentas algún tipo de “trastorno”, yo te sugiero buscar un profesional de la salud que te pueda atender de manera individual y que esté calificada en Somatic Experience, de Peter Levine; Somatic Practice, de Kathy Kain o en alguna otra preparación informada en trauma.

Si tu situación es incómoda pero no es grave, puede ser suficiente con esta guía o con el curso de Introducción a la Manifestación Somática que vincularé abajo.

El método compartido aquí no es un sustituto de terapia.

El método, en breve

En su forma más reducida, este método tiene la intención de ayudarte a expandir tu capacidad de vivenciar tus emociones de forma segura.

Lograr esto es la forma más efectiva que conozco -a la fecha- para transformar patrones emocionales negativos y/o sanar emociones profundas como soledad, abandono, rechazo, enojo, impotencia, etc.

Si después de leer este artículo te quedan dudas, considera contratar el apoyo personalizado por WhatsApp para consultarme tus preguntas directamente.

antecedentes

El método que yo utilizo y enseño está basado en los estudios de Peter Levine, Deb Dana y Stephen Porges sobre el sistema nervioso autónomo, y está conformado por tres pasos. Primero te los explicaré de manera general y luego profundizaré en cada uno por separado.

Lo que estos científicos descubrieron es que si a una persona no se le brindan espacios para procesar sus emociones, estas pueden eventualmente saturar su organismo hasta causar un colapso, en casos extremos.

La irritabilidad, hipervigilancia y la depresión pueden ser señales de un organismo sobre activado.

Practicar ejercicios que ayudan al cuerpo a procesar las emociones del día, o las que quedaron atrapadas en el pasado, puede ayudar a evitar esto.

el paso a paso (general)

El primer paso de este método se trata de aprender a sentirse a salvo. No todas las personas crecimos en entornos seguros, por lo que este sentido de seguridad puede ser algo nuevo para ti.

Hay dos maneras de conseguir esto: mediante la auto regulación y mediante la co-regulación. En este post, yo abordaré la auto regulación.

El segundo paso se trata de aprender a acceder a esta seguridad voluntariamente. Esto nos protegerá cuando las emociones atrapadas comiencen a salir y necesitemos saber cómo auto regularnos.

Finalmente, hay que desarrollar la sensibilidad para conectar y sanar nuestras propias heridas emocionales. Esto se debe realizar de forma suave y paulatina para evitar abrumar al organismo.

 

qué esperar

Debido a la naturaleza de este método, sanar de la forma que te enseñaré aquí toma su tiempo. Esto se debe respetar. Lo último que queremos hacer es abrumar nuestro sistema nervioso con olas emocionales que no sabemos navegar.

Ir despacio es la mejor forma, especialmente si te sientes hipersensible o irritable.

Mi sugerencia es que realices estas prácticas durante unas semanas antes de esperar ver resultados, y/o que trabajes junto con un terapeuta informado en trauma.

los pasos
uno: crear safety

Como lo mencioné arriba, el primer paso es aprender a sentirte a salvo. A esto, en inglés, se le llama safety. Para crear safety, te sugeriré dos ejercicios propuestos por Peter Levine, experto en trauma. El primero se llama orienting; el segundo, resourcing.

El orienting  es la práctica intencional de percibir tu entorno para recordar en dónde estás. Se trata de orientarse en el espacio en el que existes.

Para realizar este ejercicio, percibe con los ojos abiertos o cerrados lo que está arriba, a un costado o debajo de tu cuerpo. Percibe la distancia que hay entre tu cuerpo y lo que te rodea. Sal del mundo de tus pensamientos para mirar el techo y los muros del lugar en el que estás. Mira el cielo. La gente. Las cosas. Percibe la superficie que te apoya. Percibe el viento, la temperatura, los colores y las formas: ¿Qué hay a tu alrededor? ¿Cuál es tu relación con ello? Date unos dos minutos para hacer este ejercicio.

 

El segundo ejercicio para crear safety se llama resourcing. Este consiste en conectar con un “recurso”; un recuerdo, persona, animal o cosa que te haga sentir bien.

Tus recursos pueden cambiar de una práctica a la otra. No siempre son los mismos, pero siempre tienen el mismo efecto: te tranquilizan, confortan y hacen sentir segura.

Un recurso puede ser un objeto en la habitación que te sea agradable ver o puede ser la parte de tu cuerpo que se sienta más a salvo.

Conectar con tus recursos de manera cotidiana le enseñará a tu sistema nervioso que puede relajarse.

Mi recomendación es que tus recursos sean partes de tu cuerpo. Esto te enseñará a habitarlo de una forma segura. Además, entre más conexión con tu cuerpo puedas crear, más fácil y más rápido procesarás tus emociones.

 

dos: cultivar tu safety

Ya que experimentaste cómo se siente sentirse a salvo, el siguiente paso es normalizar esta sensación de seguridad.

Para ello, mi sugerencia es que practiques un ejercicio que llamo Presencia plena.

Esta práctica consiste en estar consciente de lo que percibes sensorialmente en un momento determinado: ¿Cómo experimenta tu cuerpo el mundo? ¿Cómo se siente existir en un cuerpo? ¿Qué sensaciones puedes percibir?

Para realizar el ejercicio de presencia plena, despierta tus sentidos mientras realizas alguna de estas actividades:

  • Mirar el movimiento de las hojas de los árboles.
  • Tocar una superficie y sentir su textura.
  • Acariciar tu cuerpo y percibir la parte que toca y la parte que es tocada.
  • Lentamente beber algo rico.
  • Lentamente comer algo rico.
  • Acostarse y sentir el apoyo del cuerpo.
  • Lentamente incorporarse.
  • Bailar una música que te guste mucho.
  • Mover la pelvis en círculos a diferentes velocidades hacia una dirección y luego hacia la otra.
  • Cantar en voz alta y luego en voz baja.
  • Vocalizar (hacer “mmmmm”) explorando diferentes volúmenes y notas musicales.
  • Escuchar con atención una canción que te guste mucho.
  • Respirar.
  • Poner tus manos sobre tu pecho para brindarte confort y sentir cómo se siente eso.
  • Abrazarte sintiendo desde quien abraza y luego desde quien es abrazado.
  • Reposar tu mirada en algo que te parezca bonito ver.
  • Escuchar el sonido que se escucha más fuerte, al mismo tiempo que escuchas el sonido que se escucha más suave en el lugar en donde estás.
  • Ubicar la parte de tu cuerpo que se siente más fría y la que se siente más caliente; percibirlas simultáneamente.

Puedes hacer actividades que no estén en la lista, siempre y cuando actives tus sentidos durante la actividad que quieras realizar.

tres: tocar la herida

Para este paso, hay que ir despacio. Entre más paciencia y amor, mejor.

Vas a sentarte o recostarte cómodamente (puedes taparte con una cobijita), te vas a orientar y luego conectarás con tu recurso (la parte de ti que se siente más a salvo).

Después escanearás tu cuerpo en busca de alguna emoción atorada (enojo, angustia, tristeza, etc.) o de alguna parte que se sienta contraída, tensa o doliente. Cuando la encuentres dale presencia sin querer cambiarla. Percíbela. Siente cómo se siente esa parte. Si surgen sensaciones (calor, frío, peso, picos, dolor, etc.) obsérvalas con todos tus sentidos sin querer cambiar nada.

Percibe cómo cambian tus sensaciones conforme les pones atención.

Si surgen impulsos físicos como moverte, estirarte o tiritar, permítelos. Date permiso de expresar lo que quiera ser expresado. Si tienes ganas de decir o hacer algo, hazlo. Dale espacio a tu cuerpo para que haga lo que tenga que hacer y confía en él; queremos darle la oportunidad de expresar físicamente lo que no pudo expresar en el pasado.

Para procesar emociones, a veces el cuerpo necesita:

  • Llorar
  • Shaking (sacudirse)
  • Lamentarse (vocalizar un lamento)
  • Movimiento libre suave
  • Movimiento libre y rápido, pero no brusco
  • Temblar
  • Bailar
  • Cantar
  • Tararear
  • Sollozar
  • Gritar
  • Golpear una almohada
  • Abrazarse
  • Correr o mover las piernas
  • Patalear
  • Gruñir
  • Respirar
  • Suspirar
  • Tiritar
  • Bailar muy despacio

Todas estas actividades permiten que la emoción se “metabolice” o procese, pero no son las únicas. Si tu cuerpo quiere hacer otra cosa, está bien.

Ojo: no estamos forzando al organismo a realizar una acción. Estamos dándole permiso de hacer lo que necesita hacer para procesar las emociones que han quedado atrapadas: si al tocar una herida emocional (conectar con emoción o sensación incómoda) el cuerpo indica que necesita gritar, le damos el regalo del grito. Si necesita liberar un lamento, le damos permiso de gemir de dolor. Si necesita temblar, no le interrumpimos o controlamos; dejamos que lo haga.

No obligamos al cuerpo a hacer lo que creemos que debe de hacer para procesar una emoción, sino confiamos en que el impulso que viene de manera natural es justo lo que el cuerpo necesita para procesarla.

Si la práctica se vuelve abrumadora, deténla, regresa a tu recurso y oriéntate.

Una nota importante

Hay algunas emociones que son tan intensas que dan miedo. Esto es normal. Si la experiencia se vuelve abrumadora, conecta con tu recurso y oriéntate.

No necesitas procesar todo tu bagaje emocional en una sola práctica.

Si de corazón sabes que puedes con lo que estás experimentando, dale toda tu presencia sin intentar controlar o deshacerte de la emoción. Esto te permitirá sanarla. La clave está en confiar en el cuerpo y darte el permiso de expresarte como lo necesites.

Por último

Para hacer un cambio profundo de vida se requiere de acompañar el trabajo somático (del cuerpo) con el de la mente.

Por eso desarrollé mi curso Introducción a la Manifestación Somática.

A lo largo de 4 lecciones y 135 minutos de video, aprenderás a manifestar cambios de vida utilizando el poder de tu sistema nervioso y el de tu conciencia.

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ki ☽

 

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