Cómo liberar y procesar emociones del cuerpo

En este artículo te compartiré el método para liberar y procesar emociones que yo uso con mis clientes y que enseño en mis clases y cursos de manifestación.

Este método es especialmente importante si quieres llamar a tu vida seguridad, bienestar y paz, pues te ayudará a depurar tu organismo de las emociones que interfieren con tu felicidad para que te puedas abrir a emociones nuevas.

Lo que estudiarás aquí complementa muy bien lo que aprenderías en mi curso Introducción a la Manifestación Somática (mi método de manifestación que incluye las reacciones, emociones y sensaciones de tu cuerpo, en el proceso de manifestación). Al final de esta página encontrarás la liga de inscripción al curso, por si deseas profundizar en el tema. Si decides inscribirte, en la página de pago encontrarás un descuento temporal del 30%.

como liberar emociones

Cuándo usar este método

Si tu situación emocional es grave o presentas “transtornos”, yo te sugiero buscar un terapeuta que te pueda atender de manera individual y que esté calificada en Somatic Experience, de Peter Levine; Somatic Practice, de Kathy Kain; o en alguna otra preparación informada en trauma.

Si tu situación es (muy) incómoda pero no es grave, puede ser suficiente con esta guía o con el curso de Introducción a la Manifestación Somática que vincularé abajo. De cualquier manera, este trabajo es en realidad un estilo de vida, pues mientras estemos vivos, siempre vamos a experimentar emociones.

El método compartido aquí no es un sustituto de terapia.

 

 

Qué significa liberar y procesar una emoción

Desde mi perspectiva, esto se refiere a la acción de permitirle al cuerpo completar un ciclo emocional que quedó inconcluso. Es abrir el espacio necesario para que el cuerpo exprese aquello que en su momento no pudo expresar, para que la emoción atorada se pueda vivenciar, integrar y desvanecer.

En el contexto de la manifestación, este procedimiento es importante porque ayuda a soltar orgánicamente aquellos eventos, sensaciones y emociones del pasado que nos impiden tomar el control del momento presente. (Es difícil decir tus afirmaciones, si te vives preocupada o ansiosas).

Adquirir una práctica habitual de liberación emocional es, además, muy beneficioso para la salud, pues en algunos casos la enfermedad física comienza en una herida emocional mal tratada.

 

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Cómo se procesan las emociones

Igual que una olla de presión, el cuerpo puede llegar a saturarse emocionalmente hasta explotar o colapsar. Esto se puede evitar practicando algunos ejercicios que ayudan al cuerpo a liberar y procesar las emociones que se han quedado atrapadas en el sistema.

El método que yo utilizo y enseño para liberar y procesar emociones está conformado por tres pasos. Te los voy a explicar de manera general y después te explicaré cada uno por separado.

Primero que nada hay que aprender a sentirse a salvo. No todas las personas crecimos en entornos seguros, por lo que este sentido de seguridad podría ser algo nuevo para ti. Esto es normal y no hay nada de malo en ello. Abajo te voy a explicar cómo aprender a sentirte a salvo en la sección Cómo crear safety. (Safety es la palabra en inglés que se refiere a sentirse a salvo).

Después de aprender a sentirte a salvo, hay que saber cómo acceder a esa seguridad voluntariamente y en cualquier momento. Esto te va a proteger más adelante cuando tus emociones atrapadas comiencen a salir (algunas pueden darte miedo y necesitas saber que tu sentido de seguridad está disponible para ti en todo momento). La forma en que lograrás magnificar y acceder a tu seguridad es siendo constante con las prácticas que te sugeriré en la sección Cómo expandir tu safety.

Una vez que puedas acceder a la sensación de estar a salvo voluntariamente, puedes comenzar a tocar tus heridas emocionales superficialmente. Hacerlo suavemente permite que tus emociones comiencen a surgir sin abrumar tu organismo. No queremos adentrarnos en nuestro mundo emocional sin antes haber conectado con nuestra seguridad. En este paso queremos explorar con curiosidad y conciencia. ¿Qué hay en mi cuerpo emocional? ¿Cómo se siente lo que siento?

La exploración hacia la herida es una danza entre tu seguridad y tu dolor. Los pasos siempre son los mismos: crear safety, tocar herida. Crear safety, tocar herida. Crear safety, tocar herida. Todo esto te lo explicaré en el paso 3.

 

Debido a la naturaleza suave de este trabajo, sanar de la forma que te enseñaré aquí toma su tiempo. Esto es algo bueno, ya que lo último que quieres hacer es abrumar tu sistema con olas emocionales que no sabes navegar.

Ir suave es la mejor forma, especialmente si te sientes hipersensible o irritable. Mi sugerencia es que realices estas prácticas durante unas semanas, considerando que, en realidad, esto es más que nada un estilo de vida.

 

– Cómo crear safety

Como lo mencioné arriba, el primer paso para procesar tus emociones es aprender a sentirte a salvo. Te voy a compartir dos ejercicios sugeridos por Peter Levine (experto en trauma) para hacer esto. El primero se llama orienting (orientarse) y el segundo se llama resourcing (obtener recursos). Mi sugerencia es que realices estos ejercicios dos veces al día por unos siete días.

Orienting
Esta práctica se trata de observar tu entorno, de saber en dónde estás. Puedes hacerlo con los ojos abiertos o cerrados. En concreto, se trata de orientarse en el espacio en el que te existes en cada momento. Para realizar este ejercicio percibe lo que está arriba, a un costado y debajo de tu cuerpo. Percibe la distancia que hay entre tu cuerpo y lo que te rodea. Sal del mundo de tus pensamientos para mirar el techo y los muros de la habitación en la que estás. Date cuenta de que estás a salvo. Mira el cielo. La gente. Las cosas. Percibe la superficie que te apoya. Percibe el viento, la temperatura, los colores y las formas. Percibe tu respiración. ¿Qué hay a tu alrededor? ¿Cuál es tu relación con ello? Date unos dos minutos para hacer este ejercicio.

Resourcing
El resourcing es encontrar un recurso -o ancla- que te permita volver a tu seguridad voluntariamente. Tus recursos pueden cambiar de una práctica a otra. No siempre son los mismos, pero siempre tienen la misma cualidad: te hacen sentir bien.

Un recurso común suele ser la parte de tu cuerpo que se siente más a salvo. Puede ser una parte pequeñita, como tu dedito del pie; o puede ser una parte grande, como tu torso. Lo que hay que hacer es ubicar qué parte del cuerpo se siente más conectada, más segura y más a salvo, y darle presencia. Esto le enseña a tu sistema nervioso a relajarse.

Entre más frecuentes la sensación de sentirte a salvo, más capacidad para sentirte a salvo vas a crear.

Si ninguna parte de tu cuerpo se siente a salvo, tu recurso puede ser pensar en un ser querido o en una mascota.

Mi recomendación es que tus recursos sean partes de tu cuerpo porque queremos ayudarte a bajar de la cabeza para que puedas a re-habitar tu cuerpo. Entre más conexión con tu cuerpo puedas crear, más fácil y más rápido será para ti procesar tus emociones.

 

– Cómo expandir tu safety

Ya que experimentaste cómo se siente sentirse a salvo, vas a cultivar ese sentir para que crezca. Esta práctica requiere de tu presencia absoluta. Intencionalmente despierta tus sentidos mientras la realizas. Entre más actives tus 5 sentidos, mejor.

La práctica en concreto es estar consciente de cómo se siente tu cuerpo mientras haces alguna de las siguientes actividades:

  • Mirar el movimiento de las hojas de los árboles.
  • Tocar una superficie y sentir su textura.
  • Acariciar tu cuerpo y percibir la parte que toca y la parte que es tocada.
  • Lentamente beber algo rico.
  • Lentamente comer algo rico.
  • Acostarse y sentir el apoyo del cuerpo.
  • Lentamente incorporarse.
  • Bailar una música que te guste mucho.
  • Mover la pelvis en círculos a diferentes velocidades hacia una dirección y luego hacia la otra.
  • Cantar en voz alta y luego en voz bajita.
  • Vocalizar (hacer “mmmmm”) explorando diferentes volúmenes y notas musicales.
  • Escuchar detenidamente una canción que te guste mucho.
  • Respirar.
  • Poner tus manos sobre tu pecho para brindarte confort.
  • Abrazarte sintiendo desde quien abraza y quien es abrazado.
  • Reposar tu mirada en algo que te parezca bonito ver.
  • Escuchar el sonido que se escucha más fuerte al mismo tiempo que escuchas el sonido que se escucha más bajito en el lugar en donde estás.
  • Ubicar la parte de tu cuerpo que se siente más fría y la que se siente más caliente, y percibirlas simultáneamente.

De nuevo, no solo se trata de hacer las actividades de la lista, sino de estar consciente de lo que sientes físicamente mientras las realizas.

 

– Cómo tocar la herida

Para este paso, vas a evitar ir muy rápido o hacerlo bruscamente. Entre más presencia, paciencia y amor, mejor. Reserva de 20 a 30 minutos para esta práctica y hazla por lo menos una vez a la semana.

Vas a recostarte muy cómodamente (puedes taparte con una cobijita) y vas conectar con tu recurso, la parte de ti que se siente más a salvo. Después escanearás tu cuerpo en busca de alguna parte que se sienta contraída, tensa o doliente. Cuando la encuentres, dale presencia sin querer cambiarla. Percíbela. Siente cómo se siente esa parte. Si salen emociones, obsérvalas y dales presencia. Nota las sensaciones que afloran.

Cuando uno le ofrece presencia a una emoción, lo natural es que el cuerpo reaccione de alguna manera y broten algunos impulsos. Dale permiso a tu cuerpo de expresarlos; si te viene el deseo de moverte de alguna manera, hazlo. Si tienes ganas de decir o hacer algo, hazlo. El cuerpo sabe cómo procesar las emociones. No le metas mente y no juzgues; dale espacio a tu cuerpo para que haga lo que tenga que hacer y confía en él. Tus sensaciones te van a guiar. Queremos darle la oportunidad al cuerpo de expresar físicamente lo que no pudo expresar en su momento.

Para procesar emociones, a veces el cuerpo necesita:

  • Movimiento libre suave.
  • Movimiento libre rápido pero no brusco.
  • Shaking (sacudirse).
  • Llorar.
  • Lamentarse (vocalizar un lamento).
  • Temblar.
  • Sollozar.
  • Gritar.
  • Golpear una almohada o el colchón.
  • Abrazarse.
  • Correr o mover las piernas.
  • Patalear.
  • Gruñir.
  • Respirar.
  • Suspirar.
  • Tiritar.

Ojo: no estamos forzando al organismo a realizar una acción. Estamos dándole permiso de hacer lo que necesita/quiere hacer para procesar la emoción destapada. Si al tocar una herida emocional el organismo indica que necesita gritar, le damos el regalo del grito. Si necesita liberar un lamento, le damos permiso de gemir de dolor. Si necesita temblar, no le interrumpimos; confiamos. No obligamos al cuerpo a hacer lo que creemos que debe de hacer para procesar una emoción. Confiamos en que el impulso que viene de manera natural al destapar una emoción, es justo lo que el cuerpo necesita para procesarla.

Si la práctica se vuelve abrumadora, detén la práctica, regresa a tu recurso y oriéntate.

 

También debes saber que…

Hay algunas emociones que son tan intensas que dan miedo. Esto es normal. Si la experiencia se vuelve abrumadora, regresa a tu recurso y oriéntate; no tienes que procesar todo tu bagaje emocional en una sola práctica. Si de corazón sabes que puedes con lo que estás experimentando (que puede ser muy sutil, y eso está muy bien) dale toda la presencia que puedas sin intentar cambiarlo.

La clave está en ir despacio, confiar en el cuerpo y darte el permiso de expresarte como lo necesites.

Por último

En mi opinión, para hacer un cambio de vida se requiere de acompañar el trabajo somático (del cuerpo) con el racional. Por una parte, hay que aprender a limpiar nuestros cuerpos de emociones viejas o estancadas; pero por otra, hay que saber qué hacer con el espacio que se creó.

Por eso desarrollé mi curso Introducción a la Manifestación Somática. Puedes leer sobre el curso y adquirir un 30% de descuento en esta página de inscripción.

A lo largo de 4 lecciones y 135 minutos de video, aprenderás a manifestar cambios de vida utilizando el poder de tu sistema nervioso (la base de lo que aprendimos aquí) y el de tu conciencia (por algo tienes una mente consciente).

En mis 9 años de experiencia como coach, he descubierto que esta es la mejor forma. Definitivamente es la más sostenible. Usa la siguiente liga para inscribirte al curso:

 

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