productividad: cómo ser productiva desde tu energía femenina (parte 1)

by Nov 7, 2019energía femenina, productividad, the life of ki

Ami,

Para nada era mi plan platicar sobre esto; primero, porque no es mi tema de expertise; y segundo, porque son cosas privadas. Pero siento que tengo que comunicarlo porque hay alguien a quien le va a servir, así que eso haré.

Se supone que hoy (¿o ayer?) enviaría a las inscritas a mi curso gratuito la lección del día 3 del curso.

Pero… no la tengo lista.

No hice la lección 3.

No tengo energía para crear la lección 3.

Y no voy a hacer la lección tres (aún).

Literalmente, me la he pasado todo el día en modo zoombie, intentando descansar y recuperar mi energía.

Sé que muchas mujeres pasan por lo mismo y que, la verdad, es súper complicado descansar sin sentirnos culpables al respecto.

Tenemos expectativas súper altas sobre lo que debemos hacer y cuando no cumplimos, nos sentimos derrotadas.

Como eso no es nuevo para mí…

La única promesa que hoy me hice a mí misma fue: intentar no sentirme culpable por el hecho de que no tengo energía para trabajar… o, mejor dicho, producir; y descansar.

Y es que ayer la perdí toda.

Yo lo sentí, y él también.

Y quiero contarte cómo la perdí pues me parece importante divulgar este información –relacionada con la sexualidad– porque cada vez hay más hombres y mujeres atravesando por un despertar de consciencia y cada pieza de información recibida potencialmente formará parte del rompecabezas único e individual que tiene que resolver cada persona para llegar a su totalidad.

Entonces…

en esta serie de 2 partes, hablaré sobre cómo la energía sexual directamente impacta tu productividad.

DISCLAIMER: en esta serie hablaré sobre abuso sexual, tantra, orgasmos y otros temas potencialmente sensibles.

Cómo llegué al Tantra

No estás tú para saberlo ni yo para contarlo (o tal vez, sí), pero en mi adolescencia viví una experiencia de abuso sexual que me dejó traumatizada por más de una década. Todavía tengo vestigios de esta experiencia.

(Esta es la primera vez que lo digo así, sin rodeos, pero es que quiero ir directo al grano porque hay muchas cosas que quiero decirte en este post.)

Mi vida –evidentemente– cambió por completo a partir de ese momento.

Mucho sucedió a partir de esa experiencia; muuuuchas pruebas emocionales y espirituales; y mucho desorden y caos interior. 

Podría decir que, a nivel espiritual, mi alma se sacudió, se desorientó y atravesé un periodo de evasión en donde mi alma y mi cuerpo se adormecieron.

Durante todo ese proceso, mi relación con mi sexualidad se “distorsionó”.

Pero yo no me di cuenta.

En ese tiempo, yo siendo tan joven, no tenía idea del verdadero impacto que el abuso sexual había tenido en mi vida.

Ahora entiendo que eso no solo afectó mi sexualidad, sino que mi manera de presentarme ante el mundo cambió también (lo vemos en el día 1 del curso que mencioné arriba, tómalo aquí.)

Fue hasta hace relativamente poco (3 años), cuando comencé una relación formal muy estable, que todos esos issues no resueltos comenzaron a aflorar… big time!

El sexo, en lugar de ser algo placentero, comenzó a darme asco. Me daba REPULSIÓN. Era como si mi ser interior me estuviera protegiendo; mi ego amoroso quería protegerme de los “peligros” el sexo, dándome asco, haciéndome lentamente asexual.

Pero yo sabía que en el fondo era una mujer sexual, conocía ese lado de mí. Entonces, como buena Sagitario, comencé mi búsqueda.

Mi pareja y yo buscamos ayuda por todos lados: fuimos al sexólogo (que mandé a volar por machirrín), probamos con todos los psicólogos locales que encontramos, hablamos con especialistas en abuso sexual, leímos blogs, buscamos libros, blablabla… y nada realmente resonaba con mi issue.

Hasta que dimos con el tantra.

Estos son los primero libros que leímos sobre Tantra, los básicos.

Este libro fue nuestra introducción al Tantra. Está escrito en un lenguaje sencillo e incluye prácticas básicas. Fue ideal para comenzar porque está escrito por una mujer y tiene la suavidad  (por decirlo de alguna manera) de la energía femenina. Lo recomiendo para comenzar.

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Este es un “must” si tienes pareja. Explica las energías masculina y femenina, y habla sobre los 3 tipos de relación que existen y a cuál “deberíamos” aspirar. Tiene tintes machirrines, pero aún así lo recomiendo porque tiene información muy valiosa que puede cambiar tu relación de pareja –para bien– por completo.

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Este libro lo recomiendo si eres hombre (o tu pareja es hombre) y estás interesado en evolucionar y dejar atrás tu ego. Fue un parte aguas en mi relación de pareja. Este libro –que también tiene tintes machirrines porque está escrito por un occidental, en los 90– te va a enfrentar con lo que crees que debes de ser como hombre y te abrirá una perspectiva mucho más compleja y completa.

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Energía femenina y masculina

Entre otras cosas, el Tantra explica que tanto hombres como mujeres tenemos energía femenina y masculina, y que esa energía –si es circulada en el cuerpo en lugar de ser liberada– conduce a la iluminación y a una vida longeva. 

La energía femenina (magnética) está generalmente más presente en las mujeres; la masculina (eléctrica), en los hombres.

Para darte una idea más clara, te explicaré brevemente cada una.

La energía femenina recibe. (Piensa en la penetración, la mujer -idealmente- se abre a recibir, en ese caso, un pene, pero en general, la vida). La energía femenina es magnética; atrae. Es hipnótica, es pasiva. A mí me gusta imaginarla como si fuera una mujer hermosa, bella, magnética, que entra a un lugar y sin ningún esfuerzo llama la atención de todos los que están. No tiene que hacer nada, solo es.

La energía opuesta, la masculina, es complementaria. La energía masculina, da. Hace. Acciona. Dirige. Si fuera una persona sería alguien con mucho empuje y dirección, una persona enfocada en concretar y en lograr metas. Me lo imagino como una persona enfocada en el trabajo, capaz de liderear proyectos y de trabajar largas horas en total concentración. Me viene a la mente la energía de Capricornio.

Como puedes ver, son energías super distintas.

El problema, especialmente para nosotras las mujeres, es que durante siglos el mundo se ha hecho y acomodado a lo masculino: al hacer.  Y el femenino, el ser, ha quedado relegado.

Pero bueno, como este post se está alargando mucho, lo dejaré aquí y continuaré en un par de días.

Esta introducción tiene mucho que ver con cómo podemos ser productivas desde nuestra energía femenina como –idealmente– nosotras las mujeres deberíamos hacer.

 

**Entiendo perfecto el riesgo de utilizar estos conceptos, pues fácilmente se pueden enmarañar con cuestiones de género. Pero no estoy hablando de construcciones sociales sino de fuerzas opuestas y complementarias que se expresan en tooooodos los cuerpos. :)

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